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Industrias Creativas

Planeta Ecléctico: ¡Querido diario!

¡Querido diario!

Esto, que no es otra cosa que una frase hecha, revela sin embargo la emoción con la que te escribo. Quisiera que mis palabras fueran el reflejo de mi memoria emocional, de lo que nunca te dije.

No recuerdo cuando nací, me lo contaron como  a todos. Tampoco sé cuando voy a morir y espero que nadie me lo diga. Querido Marcelino, me gustaría ya que eres experto en esto de la vida, que naciste, viviste  y moriste, me gustaría digo, que me ayudaras a contarlo, para aprender a vivir sin miedo a la vida, sin miedo a la muerte.

La razón de la presencia nos hizo amigos y  la ausencia no fue razón para que esta amistad perdurase. Dándole vueltas a este asunto descubrí el quid de una cuestión: cuando conoces poco a alguien es  fácil descubrir sus virtudes, pero cuando lo conoces mucho lo fácil es descubrir sus defectos. Y también que puedes llegar a ser amigo de tu abuelo, pero difícilmente de tu padre.

¿Qué nos permite vivir llenos de defectos, tanto propios como ajenos?  Creo que la tolerancia y el afecto sincero.

Hoy quiero decirte lo mucho que te quiero. Perdona que hable en público de nuestras cosas, de nuestra intimidad. Un pedazo de mi se murió contigo, pero un pedazo de ti aún vive conmigo. Me enseñaste y apenas tuve tiempo de decírtelo, perdona por ello. Ahora que pinto canas me parezco más a ti que a mí mismo antes de pintarlas. A menudo me sorprendo soltando  a diestro y siniestro las sentencias que nos espetabas… ¡a quien madruga Dios le ayuda! Y sus correcciones… ¡no por mucho madrugar amanece más temprano!

Ahora entiendo perfectamente, como si me hubiera sido revelado, la importancia del aprendizaje vicario  o modelado. Es lo que tanto tú como mi padre, tan refraneros y castizos, me decíais: “haz lo que te digo y no lo que hago”. Para hacer y aprender  sin embargo lo que vemos. ¡Repetimos, imitamos!

La vida es un continuo aprendizaje, sin embargo el conocimiento no nos provee de todo el saber, aunque sí de las herramientas esenciales. Por eso desaprender cobra tanta importancia. A veces todo lo que sabemos es un obstáculo para progresar, porque podemos vivir en la rigidez de la certidumbre absoluta, y si hay algo que me supiste transmitir es que nada es infalible y nadie es imprescindible.

Querido diario, para despedirme quisiera mostrar mi gratitud, porque las personas agradecidas nos alegramos por los bienes recibidos, lo reconocemos y estamos dispuestos a corresponder, aunque no se trata de devolver favor por favor, ni regalo por regalo, sino de sentir y expresar admiración y gratitud por la calidad humana de quienes nos honran y a quienes honramos.

¡Cuánto me enseñaste! A pesar de tus lágrimas ahogadas en alcohol.

Querido diario, si amar es un delito, un delincuente soy.

Desde Planeta Ecléctico, para todos los habitantes y seguidores de Planeta Wazo, Enrique Bunbury canta las dichas y desdichas de El Solitario, diario de un borracho.

Acerca del autor

Juan Carlos Castiñeira

Castiñeira por papá y Domínguez por mamá. He vivido en diferentes pueblos y ciudades de la piel de toro. Soy iconoclasta y ecléctico, militante del día a día, aunque voto a bríos que esto último me ha costado, después de más de medio siglo haciendo planes para pasado mañana.

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