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Industrias Creativas

Música y transmedia

Música y transmedia

Música y transmedia

Almaceno y atesoro una enorme cantidad de recuerdos de mi infancia relacionados con la música, pero precisamente uno de los más potentes y vívidos iba más allá de los sonidos, armonías y los ritmos. Este recuerdo está ligado a la película de animación “Yellow Submarine”, basada en la archiconocida canción de los Beatles. Los cuatro de Liverpool sonaban en mi casa a todas horas, pero lo que me hizo crear un primer vínculo con ellos fue precisamente verlos en un medio diferente al habitual. Claro, eran los Beatles y ellos podían transcender a su antojo y yo nunca voy a poder borrar de mi cabeza el sonido de Eleanor Rigby acompañado de unas imágenes cuanto menos psicotrópicas.

Hoy en día le doy muchas vueltas al concepto de transmedia, y como bien he dicho en la editorial de este número, este tipo de narrativa no es nada nuevo y la industria musical siempre ha intentado dar un paso al frente.

Otro recuerdo encadenado a mi niñez es el videoclip de Thriller de Michael Jackson. Aquí se iba mucho más allá, porque no se trataba solo de un videoclip. Era una historia de terror narrada con un ritmo y un lenguaje cinematográfico, que además se acompañaba de una música brutal y un alto contenido coreografiado. Pero esto también suponía una inversión económica estratosférica, solo al alcance de los reyes de cada género.

La democratización más importante ha llegado a través del mundo online, donde muchos y muchas artistas han sabido sacar el máximo partido a las oportunidades que les brindan las redes.

Supongo que no habrá nadie que en los últimos meses no haya hablado de Rosalía, un fenómeno que ha aterrizado como un ciclón en el panorama musical. Precisamente nadie habla de los discos que ha vendido, sino de el inmenso número de reproducciones que sus canciones y videoclips han alcanzado en Internet. Y aunque la televisión evidentemente se ha hecho eco de su éxito, ella ha conseguido llegar a un público masivo a través de sus Instagram stories o su cuenta de Twitter.

Y es que la experiencia de la música se enriquece con otras formas de expresión y viceversa, por lo que no hay mejor manera de narrar algo que pueda parecer tan estándar como un nuevo lanzamiento o una nueva gira con un nuevo lenguaje, ajeno a lo tradicional.

Las campañas más potentes necesitan también la música para llegar a un público que le sería totalmente ajeno con métodos tradicionales. Por ejemplo, Barack Obama utilizó para su campaña primaria presidencial de 2008 la canción “Yes We Can”, publicada en distintas redes sociales en febrero de 2008 por Will.i.am, integrante del grupo de Black Eyed Peas. Jesse Dylan, hijo de Bob Dylan, dirigió la música y el vídeo, que supuso un éxito total en los Estados Unidos.

Mil posibilidades se abren ante nuestros ojos, tanto para intérpretes y artistas como para las personas que desean disfrutar de la música como una experiencia única.

Que suene la música… y que transcienda.

Acerca del autor

José Luís Díaz Reyes

Soy José Luis Díaz, extremeño de nacimiento y nómada por vocación. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca y trabajador de la cultura. Puedes encontrarme también escribiendo en Wazo Magazine y en diversas publicaciones sobre música y cine.

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