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Industrias Creativas

La subcultura Otaku: los hijos de la cultura digital

LA SUBCULTURA OTAKU: LOS HIJOS DE LA CULTURA DIGITAL

LA SUBCULTURA OTAKU: LOS HIJOS DE LA CULTURA DIGITAL

Parte I: UNA VISIÓN DE LOS ORÍGENES: LA SUBCULTURA OTAKU EN JAPON  (Lee también Parte II: Fenómeno Otaku en Occidente

En el mundo cosmopolita y diversificado de hoy en día, no es nada raro ir por la calle y encontrarse con grupos de jóvenes que visten diferente, llevan camisetas de personajes de anime japonés, y escuchan música venida del lejano oriente, e incluso se reúnen para bailar en la calle. ¿Quiénes son éstos jóvenes? ¿De dónde vienen sus aficiones? ¿Cómo se convirtieron en Otaku? Hagamos un enfoque sociológico a un fenómeno que tiene su nacimiento antes del auge de las nuevas tecnologías, y que con la llegada de la Web 2.0 tuvo lugar su explosión y posterior asentamiento en la cultura de Occidente.

O de cómo y por qué la subcultura Otaku necesita y bebe de la omnipresente existencia del Internet Web 2.0 y los cambios profundos que ha conllevado en la sociedad.

UNA VISIÓN DE LOS ORÍGENES: LA SUBCULTURA OTAKU EN JAPON

En Japón, la palabra otaku deriva, en origen, de un término japonés utilizado para nombrar una casa o una familia, al igual que es un pronombre honorífico de segunda persona. A mediados de los años 80 con el auge del manga (cómic o tira cómica japonesa, con un estilo muy definido) y el anime (animación japonesa, ya sea serie o película), se inserta en el registro coloquial moderno para designar a los fanáticos in extremis de esta afición, que consumen compulsivamente todo el merchandising que puedan encontrar sobre su personaje o serie favorita. En Japón, los Otakus son considerados por el resto de la sociedad japonesa como desadaptados y parias sociales, que se evaden y rechazan el contacto con el mundo exterior. Al ser Japón un país con un control tan férreo sobre sus ciudadanos desde que son niños, éstos se ven sometidos a una gran presión académica desde una edad muy temprana, con muy poco tiempo libre por lo que muchos de ellos se refugian en el manga y el anime, y sus productos derivados para escapar de las presiones y abusos cotidianos de su sociedad tradicional. Los Otakus japoneses tienden a valorar lo imaginario por encima de la realidad, ya que en su día a día, las relaciones sociales con la familia o el trabajo son entramadas, mientras que las relaciones entre Otakus se rigen por otro tipo de principio, basado en el mundo imaginario de los dibujos animados y los videojuegos. Los Otakus sienten un gran malestar social que simbolizan encerrándose en un mundo virtual en el que pueden ser héroes.

Pero a pesar de esto, las empresas japonesas pronto vieron las enormes ganancias que generaba el consumo masivo de esta tribu urbana, y muchas empresas como Toei Animation pronto empezaron a trabajar para satisfacer la cada vez más creciente demanda del sector del anime, produciendo cada vez más mangas, animes, películas y productos derivados como los soundtrack, figuras coleccionables, ediciones especiales, pósters, llaveros, y un largo etcétera que el Otaku devoraba sin pensarlo. La explicación de esta fiebre del manga es su propia peculiaridad: un manga o un anime no tenía por qué contar con una buena historia, muy pronto, los productores y dibujantes se dieron cuenta que lo que realmente tenía gancho eran los personajes, con los que el Otaku se sentía identificado, o admiraba, o bien se sentía atraído. Por lo que los animes dejaron de tener marca de autor para convertirse en productos en cierto modo seriados, donde unos se inspiraban en otros de manera que al final se parecían las historias entre sí, con unos personajes carismáticos que tenían gancho entre la sociedad (un ejemplo de esto fue el crecimiento del género de las magical girls de la mano de Naoko Takeuchi con su Sailor Moon y su posterior boom en la industria.)

Muy pronto, las empresas productoras de manga y anime vieron sus ingresos aumentar de manera astronómica, y los primeros Otakus se convirtieron a su vez en mangakas (dibujante de manga) ya que, una vez crecidos y superada la etapa de la adolescencia, tenían mucho que decir, aportar y contribuir al mundo del manga y anime, por lo que se convirtieron en autores que pasaron a engrosar las filas de las empresas productoras. De modo que pronto, el fenómeno tumbaría las fronteras y se instalaría en las pantallas de televisión occidentales propiciando el nacimiento de la subcultura Otaku de Occidente, que aunque se parezca a su homóloga y progenitora nipona, tiene algunos rasgos diferenciadores. Últimamente, la visión del Otaku en Japón ha cambiado también, dejando de ver al Otaku como un paria “anormal”, debido a la llegada de Taro Aso como Ministro de Relaciones Exteriores a Japón, que se autoproclamó como un Otaku nombrando al manga y al anime embajadores culturales de Japón.

Acerca del autor

Wazo Magazine es la revista colaborativa gratuita de Wazo Coop. Se trata de una publicación social que da acceso a personas voluntarias que contribuyen a su realización aportando artículos relacionados con proyectos de industrias creativas e innovación social.

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