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Economía Social y Solidaria

La Importancia del lenguaje inclusivo

LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE INCLUSIVO

Escribir un artículo sobre lenguaje inclusivo y no sexista puede parecer redundante, teniendo en cuenta todo lo que se ha escrito y se ha dicho ya. Existen multitud de guías sobre la utilización más correcta del lenguaje para no incurrir en el sexismo y el androcentrismo, y para no seguir perpetuando un sistema patriarcal a través de la lengua, así como infinidad de estudios y artículos a través de los que se pretende, tanto justificar la necesidad de una utilización igualitaria y no sexista de la lengua, como cuestionar su utilidad y oponerse abiertamente a su uso. Ésta última es, precisamente, la razón por la que he decidido hablar de este tema, la persistencia de polémica en torno a él.

La necesidad de un uso no sexista del lenguaje ha sido puesta en entredicho en numerosas ocasiones y desde diferentes ámbitos, ha sido incluso ridiculizada por algunos ilustres miembros de la Real Academia Española, que opinan que el lenguaje inclusivo es ortopédico, redundante y atenta contra reglas básicas de la comunicación. Se sigue cuestionando la necesidad de un lenguaje igualitario, lo que me recuerda a épocas en las que tampoco se consideraba necesario que las mujeres votasen o cursasen estudios universitarios.

Exacto, los tiempos cambian, vivimos nuevas realidades, y debemos empezar por nombrarlas. El lenguaje es algo vivo y está en estrecha relación con nuestro pensamiento y en constante evolución de acuerdo con los cambios sociales y humanos. Prueba de ello es que hace no demasiados años, no hubiéramos encontrado en nuestro diccionario términos y acepciones como internet, blog o wifi.

Normalizar un lenguaje incluyente y no discriminatorio, lejos de ser una frivolidad, es una recomendación generalizada. Desde que existen políticas públicas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres se ha enfatizado la importancia de adoptar usos no sexistas del lenguaje. Así, desde Europa y otros organismos internacionales, se han emitido distintos textos y recomendaciones instando a los gobiernos a adoptar estrategias para el uso de un lenguaje incluyente y no discriminatorio.

La razón es que el lenguaje es una de las herramientas más poderosas de transmisión y perpetuación de los valores del modelo social. La lengua es una construcción cultural, que contribuye a transmitir o modificar la realidad que las personas conocen.

Está bastante extendida la convicción de que la lengua no es sexista en sí misma, sino en el uso que se le da, por eso no se habla de lenguaje sexista, sino de uso sexista del lenguaje. Este uso es reflejo del androcentrismo lingüístico, que asimila el concepto «varón» al concepto «universal», provocando la ocultación, subordinación, desvalorización y discriminación de las mujeres.

El uso no sexista del lenguaje consiste en la utilización de expresiones lingüísticamente correctas sustitutivas de otras, correctas o no, que invisibilizan el femenino o lo sitúan en un plano secundario respecto al masculino.

Por una parte, está el uso del masculino genérico. Mientras que el femenino posee un uso restrictivo, ya que únicamente puede emplearse referido a las mujeres, el género masculino posee un doble valor. Este genérico afecta a la visibilización de las mujeres y resulta problemático en muchas ocasiones, causando constantes ambigüedades. Cuando hablamos en masculino, pensamos en masculino, por eso es muy importante hablar en femenino, especialmente en aquellos ámbitos en los que las mujeres se encuentran subrepresentadas. De esta manera ponemos en valor la aportación de las mujeres y creamos referentes.

Por otra parte, a través del lenguaje seguimos reproduciendo estereotipos sexistas, seguimos haciendo un uso paternalista de la lengua, difundiendo unas históricas relaciones desiguales de poder y perpetuando así, la desigualdad de género. El uso de un lenguaje inclusivo no nos confunde con su mensaje, hace visibles a ambos sexos y valora por igual a hombres y a mujeres.

Podemos hacer un uso inclusivo de nuestra lengua utilizando mecanismos y recursos presentes en ella. Estos recursos pueden ser:

-Recursos morfosintácticos: pronombres sin marca de género, omisión del sujeto, alternancia del orden y la disposición de las palabras en la frase…
-Recursos léxico-semánticos: genéricos reales o colectivos, nombres abstractos, desdoblamientos o repeticiones…

Ejemplos:
Quienes quieran participar pueden inscribirse en el taller.
Se cumplimentará la solicitud en el formulario oficial.
Las coordinadoras y los coordinadores de las unidades…
Los primeros vestigios de la presencia del ser humano en la comarca…
El vecindario impulsará el programa local de…
Las mujeres y los hombres asistentes…

Algunas recomendaciones generales son:

– Evitar el uso del masculino genérico.

– Evitar frases hechas sexistas, y expresiones que refuercen los estereotipos de género.

– Aplicar fórmulas de simetría.

– Omitir determinantes o marcar adjetivos, artículos y pronombres.

Para profundizar: Guías sobre el uso del lenguaje no sexista

Avanzar hacia la igualdad de género implica la utilización igualitaria y no sexista de nuestra lengua, conseguiremos de este modo, construir una sociedad más igualitaria, más libre, más real.

Podéis leer el número completo de WAZO MAGAZINE: BOHO pinchando aquí

Acerca del autor

Inés Ponce Calderón

Socióloga y Trabajadora Social. Agente De Igualdad De Oportunidades.

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