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Industrias Creativas

Hibrido! Tercera parte: Cyborg-instruments

Hibrido! Tercera parte: Cyborg-instruments

Hibrido!

Tercera parte: cyborg-instruments, el híbrido como evolución de la especie.

Mi anhelado instrumento, que tanto tiempo he tenido en mis manos, entrenando en simbiosis y complicidad, ¿dónde estás? ¿Dónde has ido a esconderte? ¿Podré reconocerte en nuestra era eléctrica? Y tú ¿reconocerás mis gestos que te acariciarán?

¿Podemos realmente pensar en una evolución hacia atrás en la historia? Aunque me esfuerce en interpretar el repertorio barroco, ¿puedo realmente olvidar todo lo que ha pasado después de Bach y que forma parte de mi cultura, y pensar como un músico de la época?

La vuelta al mundo del cuerpo físico del instrumento nos es indolora: el instrumento musical ha vuelto, sí, pero con cuerpo y meta-cuerpo. Es en parte físico y en parte metafísico, mitad átomo y mitad bit. Lleva en sí una parte software que lo adscribe totalmente a nuestra era de electrotecnología, aunque presente una superficie de madera, plástico, metal o cartón. Puedo manipular objetos, pero éstos no son más que extensiones en el mundo físico de un cerebrito digital; son mediadores entre nosotros, que tenemos cuerpo a pesar de todo, y lo que el cuerpo había perdido. Más bien parece que el instrumento virtual nos hecha una mano retomando una extensión en el mundo físico para que podamos tocarlo.

Hibrido! Tercera parte: Cyborg-instruments

Así que mis gestos los capto con la cámara 3D para tocar un instrumento virtualmente colgado en el aire, o para que mi instrumento más arcaico, una concha marina utilizada como trompa, se transforme en una electro-concha con la hibridación de un sensor infrarrojo que me permite modular sus sonidos electrónicamente. O puedo utilizar una bicicleta como instrumento a través de un piezoeléctrico y el análisis de las vibraciones producidas. Probablemente las orquestas de robots constituyan el ejemplo mas emblemático, donde un sistema digital se vuelve físico para manipular instrumentos físicos y producir sonido como lo hacemos nosotros, los humanos.

¿Y mañana? Es muy probable que el siguiente paso en la evolución sea el de introducir el dispositivo mismo dentro del cuerpo humano. O por lo menos, instalar un terminal, un puerto de datos en el cuerpo, para  obviar la necesidad de un intermediador físico. Podremos prescindir del oído y de la vista, si comunicamos estas sensaciones directamente al sistema nervioso. Ya se ha experimentado con los controles directos a través de ondas cerebrales. Sin embargo el híbrido es una solución muy interesante y que permite volver a controlar buena parte del instrumento de forma tradicional, otorgando aquella fisicidad que tanto falta en las laptop band y similares, aquella fisicidad que es parte misma de la expresión artística, y que inconscientemente vehicula el lenguaje y la forma que adoptamos para comunicar.

Acerca del autor

Stefano Scarani

Doctor [Ph.D.] en Música por la Universitat Politècnica de València. Es profesor titular de Composición Electroacústica y Composición con Medios Audiovisuales en el Centro Superior de Música del País Vasco Musikene (España) y profesor asociado en la Facultat de bellas Artes de la Universitat Politècnica de València (España).

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