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Industrias Creativas

Experiencias en presente, pasado y futuro.

Experiencias en presente, pasado y futuro.

Experiencias en presente, pasado y futuro.

Así, bajo estas premisas que se articulan como marco de contexto de la educación artística que proponemos, el colectivo Fractals, autoras de este texto, ha llevado a cabo diversos proyectos que ilustran cómo funcionan éstas en la práctica. Y por tanto, como poco a poco se ha ido configurando esta perspectiva sobre Educación Artística que conjuntamente trabajamos. Procederemos a narrarlas, acentuando en cada una de ellas los diversos aprendizajes que surgen de sus diferentes contextos, con el fin de complementar este discurso desde la experiencia.

El documental creativo como herramienta de reflexión y empoderamiento de realidades invisibilizadas, por Natalia Coleto Sierra.

La investigación llevada a cabo para mi Trabajo Final de Máster se sitúa dentro del marco formal. Es decir, me introduzco desde la academia a un contexto social muy determinado. El grupo al que entro a formar parte es Sindillar, el primer Sindicato Independiente de Mujeres Trabajadoras del Hogar y del Cuidado en Barcelona. En la investigación titulada [Sur]desarrolladas – se cuestionan los binomios norte/sur como construcciones sociales, además de la reflexión en torno a la figura de la mujer migrada – le acompaña un documental participativo el cual pretende recoger las diversas experiencias de las mujeres del sindicato.

Experiencias en presente, pasado y futuro.

El sindicato entre muchas de sus funciones, actúa como espacio de encuentro entre diferentes personas. Es por tanto, un lugar de transición en el que se van transformando las identidades con una fuerte base política respecto a los derechos de las migradas. A la vez que voy dando forma al proceso liminal (Turner, 1988), juntas vamos configurando el vídeo documental. Este es trabajado por medio de diversos talleres dedicados a generar reflexiones y redes de aprendizaje entre las participantes, al mismo tiempo que empiezan a ser conscientes de la importancia de generar su propio discurso respecto al documental. Al principio, mi pertenencia a la academia resulta en ocasiones problemática. Por una parte se me otorgan características tales como la “artista”, “la estudiante”, y por otra parte la marca occidental. Todo esto, lleva a pensar – incluso a mi misma – que no podré llegar a comprender a nivel experiencial la sobrecarga despectiva de la mujer del tercer mundo en la sociedad actual (Gandhi, 1998). En lucha con estas concepciones de aura, elitistas, colonialistas y paternalistas de las que continuamente pretendo desvincularme, aún hoy resulta difícil medir el alcance de la herencia cultural recibida. Es por ello, que esta producción audiovisual pretende ser una visibilización de diversas reflexiones y experiencias que muestren una realidad desde las mismas protagonistas, y no desde mi visión. La intención no trata de “dar voz”, sino de la familiarización con esta herramienta para la construcción de discursos que empoderen. Se trata de que esta subversión y transgresión que tiene el sindicato, y su traspaso continuo entre lo micro-macro, se materialice en una red de cuidados, solidaridad y justicia de género. Todas éstas van configurando constantemente los lugares que estas mujeres habitan y el espacio del sindicato como un lugar de encuentro.

Las (auto)representaciones que se crean por medio de este audiovisual ponen en juego la relación entre diversos contextos y los significados que se derivan de estos, se trata de la política misma (Sánchez de Serdio, 2010). Consciente de que al final se trata de un juego personal de elecciones y descartes continuos para la postproducción del documental, siguiendo a Rancière (2010) busco hacer un juego complejo en la relación a lo visual (visible e invisible) y el discurso (lo que se dice y lo que no). Así, los usos de la visualidad como la fotografía y el vídeo en este caso en forma de etnografía, tratan de tomar conciencia de los procesos de producción de visualidad con las personas que intervienen. Y por tanto, la reflexión sobre la construcción respecto a las intenciones y los límites de representación de una única verdad (Pink, 1999).

Experiencias en presente, pasado y futuro.

Sentidos, experiencias e identidad en el territorio, por Andrea Pont García

Mi Trabajo de Final de Máster se titulaba Sentidos, experiencias e identidad en el territorio. Se trataba de un estudio de caso realizado en el distrito de Poblats Marítims de València, prestando especial atención al caso del barrio del Cabanyal por su capacidad de movilizar a la ciudadanía para reivindicar el derecho a pertenecer a un territorio. Con la intención de comprobar si ese sentimiento de pertenencia era extrapolable a otros barrios dentro del distrito, los cuales también habían sufrido un abandono institucional. Comencé un trabajo de investigación dedicado prioritariamente a la infancia, con el fin, por un lado, de suplir la falta de información sobre el conjunto de habitantes que conforman el total del territorio y, por otro lado, reivindicar la presencia de los mismos como figuras activas, realizando un trabajo que partiera de lo experiencial.

La infancia es el momento en el que uno comienza a formarse como individuo y a desarrollar su identidad a partir de la reflexión sobre uno mismo y su entorno. Es el momento de la recuperación de la memoria, y cuando se desarrolla la necesidad de pertenecer. Sin embargo, ante una situación social que genera confusión durante el proceso de búsqueda y durante la proyección del futuro, se debilitan los lazos sociales y se precipita la desubjetivación (Rivero, 2013). En un mundo globalizado, se experimenta una gran confluencia cultural que puede enriquecer la cultura local de un territorio, pero también hacer peligrar su identidad. Como consecuencia, en nuestra sociedad recae una gran responsabilidad sobre la educación, la cual juega un papel predominante en la orientación para construir identidades personales y ciudadanos comprometidos.

A lo largo del año que escribí el presente trabajo, percibí que sólo haciendo partícipe a la ciudadanía se le podía exigir que se comprometiera con la realidad en la que vivía. La Investigación Acción-Participativa (IAP) me permitía trabajar desde la educación, dotando a los sujetos de un conocimiento directo de los procesos. Esta metodología se sitúa dentro de un marco cualitativo que, en palabras de Taylor y Bogdan (1984:20), que trata “de comprender a las personas dentro del marco de referencia de ellas mismas […]. Los investigadores cualitativos se identifican con las personas que estudian para poder comprender cómo ven las cosas.

La IAP trabaja combinando el conocimiento y la acción, implicándose en el contexto de actuación. Para ello, es necesario realizar un estudio previo sobre el territorio, ser conocedor de sus características y sus habitantes, implicarte en sus circunstancias y posteriormente convivir con el grupo como iguales; porque estableciendo una relación con el contexto, se establece un compromiso con la comunidad, por lo que obtener soluciones sociales no sólo responde al beneficio de un interés personal, sino también al de las personas que forman parte de ese contexto. Con ello, se pretende impulsar la emancipación de las personas que allí habitan, y para alcanzar ese conocimiento emancipatorio es necesario llevar a cabo procesos de investigación y educación (Díaz, 1993).

Acerca del autor

Fractals

🚸Arte para la transformación social

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