Inside Yellow: Entrevista a Jesús Acero Pérez

WAZO: Jesús, eres arqueólogo y cacereño. ¿Qué te ha impulsado a ejercer esta profesión?

Jesús: Desde pequeño me ha apasionado la Arqueología y el Patrimonio histórico-artístico. Tal vez haber nacido y crecido en una ciudad como Cáceres, con un conjunto monumental tan rico y bien preservado, ha influido en ello. Siempre estuve maravillado por las imponentes construcciones que forman lo que los cacereños llamamos la “Parte Antigua”. Desde ahí mis intereses fueron derivando hacia la civilización romana, que es mi verdadera pasión y la época histórica en la que estoy más especializado.

WAZO: ¿Cómo se llega a ser arqueólogo profesional?

Jesús: Es necesario, en primer lugar, estudiar la licenciatura de Historia, eligiendo asignaturas relacionadas con la investigación y metodología arqueológica, y después especializarse en esta disciplina a través de un máster en Arqueología o de cursos de postgrado. En cualquier caso, por encima de una formación académica, que siempre es importante, el grueso de los conocimientos se adquiere sobre todo participando en cursos o en prácticas de excavación, prospección, estudio de materiales arqueológicos, etc., de lo que existe una variada oferta tanto en España como en el extranjero. Sólo con la práctica y el contacto con la problemática que entraña la actividad arqueológica se obtienen las destrezas necesarias para ejercer debidamente esta profesión.

Wazo Magazine nº2 Julio den - Agosto 2015-12

 Emerita Augusta, Mérida

WAZO: ¿En qué consiste un día tipo laboral de un arqueólogo?

Jesús: Depende de la actividad que esté desarrollando en cada momento. Si un arqueólogo, por ejemplo, se encuentra en plena excavación, su labor será tomar registro de los testimonios materiales que se van descubriendo. Debe dirigir el proceso de excavación y documentar (con fichas de registro, fotografías, medidas, etc.) cada estructura o estrato que se va identificando. Otra parte del trabajo del arqueólogo transcurre en el laboratorio, donde se procede a la limpieza, inventario, estudio y dibujo de los materiales arqueológicos recuperados en las excavaciones. Otra importante labor es la redacción del proyecto antes de comenzar una intervención arqueológica, o la elaboración de informes y memorias con los resultados de una excavación. También es frecuente que el arqueólogo divulgue el resultado de sus investigaciones participando en foros o congresos especializados, o redactando libros y artículos en publicaciones sobre la materia.

WAZO:  Tus estudios se centran sobre todo en la Lusitania romana ¿Por qué te has decantado por este período histórico y por esta zona geográfica?

Jesús: Como te dije al principio, siempre me he sentido fascinado por la civilización romana. No deja de sorprenderme el desarrollo que en aquella época adquirió, por ejemplo, la arquitectura y la ingeniería, entre otros muchos campos. Y así fue tanto en la metrópoli, Roma, como en el resto de territorios que entraron bajo su dominio. En mis estudios me he decantado por la Lusitania porque es la demarcación administrativa en la que se incluía la mayor parte de lo que hoy es Extremadura, que es la región que mejor conozco. Me gusta pensar, además, que lo que ahora son territorios repartidos entre dos países (España y Portugal), en aquella época estaban integrados en una circunscripción unitaria como era Lusitania, con capital en Augusta Emerita, la actual Mérida.

WAZO: En tu investigación te ocupas de residuos, especializándote en los vertederos (basureros) de la provincia romana de Lusitania, y en particular en el caso de Augusta Augusta. ¿En qué consiste exactamente tu investigación?

Jesús: Al igual que las urbes actuales, las ciudades romanas debían afrontar el problema de eliminar los desechos generados en ellas, ya fueran residuos líquidos (aguas sucias, materias fecales, agua de lluvia, etc) o sólidos (escombros, basuras domésticas, desechos industriales, etc). Sin embargo, se trata de un tema muy poco estudiado en las ciudades de la Antigüedad, a pesar de su evidente importancia. Mi investigación pretende establecer cuáles fueron los mecanismos establecidos para hacer frente a este problema principalmente en Augusta Emerita, ciudad bien conocida arqueológicamente y en la que gozan de un buen estado de conservación algunas de las infraestructuras y elementos asociados al tratamiento de los residuos urbanos: cloacas y alcantarillas, letrinas, vertederos, etc.

Virtual Museum of the Tiber Valley: complete DEMO from Eva Pietroni on Vimeo.

WAZO: ¿Qué tipo de información se puede obtener a través de esta investigación?

Jesús: Este tipo de investigación permite conocer de una forma más ajustada cómo era el modelo de ciudad imperante en cada momento histórico. La ciudad de Augusta Emerita, fundada por orden de Augusto en el año 25 a.C., se diseña con un trazado urbano ortogonal, en correspondencia con el cual se construye también una red de cloacas que se encarga de evacuar las aguas residuales hacia el Guadiana. Por tanto, existe desde el principio un sistema bien planificado para recoger las aguas sucias y enviarlas hacia un punto de vertido exterior. En esta fase inicial, además, los basureros se sitúan fuera de los límites de la muralla romana, síntoma de que existe una reglamentación municipal y posiblemente también un sistema de recogida que conduce la basura al exterior del núcleo habitado. Sin embargo, a partir del siglo V esta situación descrita cambia en función de las importantes transformaciones políticas, socioeconómicas e ideológicas que afectan a las ciudades a finales de la época romana. El resultado es que las cloacas comienzan a colmatarse, porque ya no existe un poder público encargado de su limpieza, y los vertederos proliferan dentro del espacio amurallado, sobre edificios abandonados, dentro de una estructura urbana más desagregada y de carácter más ruralizado.

La investigación ha permitido conocer mejor el funcionamiento de la red de alcantarillado de la Mérida romana, su morfología y evolución cronológica. Igualmente he podido determinar cuáles eran los lugares preferentes para instalar los vertederos. Estos últimos, además, como puntos donde se acumulaban los residuos sólidos generados en la ciudad (cerámica, desechos de producción industrial, basura doméstica, etc), constituyen verdaderos “archivos” para  conocer los patrones tanto de producción como de consumo de bienes materiales y alimentos.

WAZO: ¿Las costumbres lusitanas y emeritense pueden ser extrapoladas a todo el Imperio?

Jesús: En gran medida sí. Se observa en todas las ciudades romanas una preocupación semejante por implantar sistemas de eliminación de residuos, lo que se traduce, a nivel de evacuación de aguas residuales, en la construcción de redes de alcantarillado, y a nivel de eliminación de los residuos sólidos, en la formación de vertederos que suelen estar situados, por lo general, fuera de los muros de la ciudad. Sin embargo, estos sistemas de eliminación varían según las particularidades específicas de cada ciudad (medio físico, devenir histórico, evolución urbana, etc). Por ejemplo, las cloacas pueden variar en dimensiones, en materiales constructivos (ladrillo, mampostería, hormigón), en tipos de cubierta (abovedada, plana, a dos aguas), todo ello en función tanto de las condiciones de pluviosidad y las necesidades de evacuación hídrica en cada caso, como del diseño planteado por los ingenieros, la adaptación a las materias primas existentes en el entorno, los recursos disponibles para la financiación de la obra, etc.

WAZO: En una entrevista tuya a El País comentas que la conciencia romana sobre el medio ambiente eran superior a la actual ¿Cómo llegaste a esta conclusión?

Jesús: En relación a esta cuestión debo matizar que mi respuesta no fue exactamente así. La idea que quise transmitir es que en época romana, al igual que en todas las sociedades preindustriales, se hacía un mayor uso de las acciones de reciclaje y reutilización en comparación con la sociedad de consumo actual, pero no porque se tuviera entonces una conciencia ecológica más desarrollada, sino como medida económica, dentro de un contexto de aprovechamiento intensivo de los recursos y materiales disponibles.

CISTERNAS ROMANAS (MONTURQUE). PROYECTO IPAC from galisteo [cameraman] on Vimeo.

WAZO: Jesús ¿cuál es tu opinión sobre la Arqueología extremeña y española en este momento?

Jesús: Es evidente que la Arqueología se ha visto muy afectada en estos últimos años como consecuencia de la recesión económica y del decaimiento de la actividad constructiva. La paralización tanto de la obra pública como privada ha hecho disminuir drásticamente el número de excavaciones arqueológicas. No obstante, el desarrollo de las nuevas tecnologías ha posibilitado implementar otros métodos “no destructivos” que permiten localizar e identificar vestigios arqueológicos sin necesidad de retirar la tierra que los cubre (fotografía aérea, geo-radar y otros métodos de prospección geofísica). Igualmente en los últimos años el avance de las técnicas de documentación gráfica del patrimonio arqueológico e histórico-artístico (láser escáner, fotogrametría, videogrametría, etc), permite la obtención de imágenes métricas y modelos 3D de monumentos, yacimientos y piezas arqueológicas. El resultado que estas tecnologías ofrecen constituye una herramienta indispensable para la investigación especializada, pero también supone un recurso fundamental de cara a la labor de divulgación social. En este sentido, una consecuencia positiva de la crisis que está viviendo la Arqueología a nivel de excavaciones ha sido la toma de conciencia por parte de las administraciones y, sobre todo, las empresas del ramo, de la necesidad de buscar estrategias de difusión y valorización del patrimonio arqueológico. Con ello no sólo se aumenta la oferta cultural que la ciudadanía demanda, sino que se abren nuevas oportunidades de crecimiento económico. No hay mal que por bien no venga.

WAZO: Gracias por tu disponibilidad Jesús. ¿Cuáles son tus proyectos laborales futuros?

Jesús: Mi intención es seguir profundizando en esta rama poco explorada que es la “Arqueología de los Residuos”, un campo de investigación que no sólo contribuye a la comprensión de los mecanismos de eliminación de los desechos, sino de otros muchos aspectos de las ciudades de la Antigüedad, entre ellos los patrones de producción y consumo, la dieta, las actividades de reutilización y reciclaje, el aprovechamiento del agua, las condiciones higiénico-sanitarias y, en definitiva, conocer cuál era la realidad vivida en el espacio urbano en épocas pasadas.

Para saber Más: 

https://independent.academia.edu/JesusAcero

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