En memoria de Walt Disney

En Memoria de Walt Disney
“La naturaleza es el mejor de los autores”  dijo Walt Disney, tal vez inspirado por su infancia en Missouri, cuando su padre tenía una granja y de la que guardaba gratos recuerdos. En esta época, antes de cumplir ocho años, comenzó su pasión por el dibujo y los trenes de vapor.

Se convirtió en uno de los personajes más célebres del siglo XX y a él debemos que grandes escritores infantiles no hayan caído en el olvido.  Su pasión por las historias europeas no es un secreto, sobre todo por los hermanos Grimm. Flora Call, su madre, fue profesora y pasaba su tiempo libre narrándoles cuentos. Como dato relevante, los padres de Flora eran de origen inglés y alemán.

En memoria de Walt Disney

Los hermanos Grimm recopilaron esos cuentos de hadas del folclore germano, entre los que se incluyen: Blancanieves, La Cenicienta y La Bella Durmiente. Otros escritores como el francés Charles Perrault – con versiones de los cuentos anteriormente mencionados – o como el danés Hans Christian Andersen estaban en la biblioteca particular de Walt. El Ingenioso Hidalgo Don Quitote fue uno de los proyectos que nunca llegó a concluir.

El tiempo no pasó en balde y en 1966, después de años como fumador empedernido, no superó un cáncer de pulmón. Fue incinerado y sus cenizas descansan en el cementerio Forest Lawn en California, al lado de sus familiares.

Su hermano Roy Oliver Disney, cofundador de la empresa y artífice de su sostenibilidad financiera – Walt no conocía límites a la hora de gastarse el dinero en sus películas – continuó la labor que su hermano había dejado. Sin embargo, en 1971, dos meses después de haber inaugurado Walt Disney World, murió repentinamente.

En los parques temáticos Disney hay estatuas en memoria de los dos hermanos. Roy está sentado en un banco con Minnie Mouse en Florida y Walt lleva de la mano a Mickey Mouse – al que ponía voz el mismo – en California, Florida, Tokio… y en París.

Después de una época decadente para la empresa, en 1984 Roy Edward Disney, hijo de Roy O. Disney y sobrino de Walt, llevó las riendas de la compañía. Fue el responsable de que se retomasen los proyectos de Walt y se completaran. También eligió a Alan Menken y Howard Ashman como los compositores de La Sirenita, La Bella y La Bestia y Aladdin. Roy ya había trabajado para la empresa de su padre y su tío como guionista de la serie Zorro o como director de True-Life Adventure. Como dato, Walt le narraba de pequeño las historias que iba a realizar y atendía a su reacción.

Un 12 de abril de 1992, Roy E. Disney, desde el conjunto de almenas que adornan la puerta principal del castillo, inauguró precisamente el Euro Disney Resort, hoy llamado Disneyland Paris.

Sin haber finalizado el mes de abril, Roy visitó Madrid. Vino a inaugurar el monumento a su tío que permanece en el Zoo Aquarium de Madrid.

Fue un 24 de abril de 1992, un día de buen tiempo. Un coro de niños entonó canciones de La Sirenita, según televisaron posteriormente en el programa Club Disney de la época. Roy estaba acompañado por la reina Sofía, representante institucional del país; por José María Álvarez del Manzano, representante de la ciudad; por Joseph Zappala, embajador de Estados Unidos en España; por Javier Artola, director del Zoo Aquarium; y por Francisco Javier Rager, el escultor de la obra.

También, en una placa aparte, se hacía referencia a la organización de caridad de Disney llamada Voluntears. Es un juego de palabras. Voluntario se escribe volunteer en inglés pero orejas, como las de Mickey, se escribe ears.

En memoria de Walt Disney

En ese mismo año, el 24 de noviembre de 1992, Roy donó cuatro millones cien mil pesetas de la recaudación del estreno benéfico de La Bella y La Bestia. Lo entregó a la Reina Sofía que lo destinó a los damnificados de Somalia a través de La Cruz Roja Española.

Según la teoría de Los Seis Grados, todos estamos unidos por relaciones que no superan las seis cadenas de unión entre sus extremos. No hace falta viajar a París para hacerse una foto con una estatua de Walt Disney, el hallarse dentro de uno de sus parques temáticos no lo da más valor pues al visitar la ubicada en Madrid, hay un grado entre uno mismo y su mentor, Roy E. Disney, y solo hay otro grado entre él y su tío, Walt Disney.

Lamentablemente este hecho es irrepetible pues Roy E. Disney falleció el 16 de diciembre de 2009.

Cuando volvamos a fotografiarnos montados en Dumbo o al lado de Bambi, Tambor o con el busto del propio Walt, sabremos que una pequeña parte de la historia cinematográfica del siglo XX, que una pequeña parte de la historia Disney, está viva en Madrid.

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2 comentarios “En memoria de Walt Disney”

  1. Hola, mi abuelo fue el escultor y su apellido es Rager, por si podéis modificarlo. Gracias 🙂

    Andrea Rager / Responder

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