0
Industrias Creativas

El urbanita trasplantado

El urbanita trasplantado

El urbanita trasplantado.

Estas letras que hoy junto lo más ordenadamente posible que puedo, verán la luz ya el año que viene. Estamos listos para el atávico y particular paso del Rubicón que cada año afrontamos al terminar uno y empezar otro.

Plantearemos firmemente y de forma ritual la miríada de propósitos que incumpliremos: dejar de fumar, dejar el sillón, dejar el coche, curiosamente siempre hay más dejares que cogeres y haceres. Y mirando para atrás veremos los cientos de despropósitos que si cumplimos.

Instalados en la Moda, hacemos lo que se espera de nosotros, que no es otra cosa que recorrer un camino programado y como ya se puede vender todo, no sólo las cosas materiales, tangibles, ahora nos venden lo intangible, gran prodigio del marketing global. Está de moda el senderismo, el huerto urbano, el turismo rural, los viajes exóticos, los cruceros, las redes sociales, pero sin tiempo ni razón para madurar las experiencias, para aprehender, reflexionar e interactuar.

Por eso no entendemos a las comunidades indígenas, a las gentes de pueblo, al tercer mundo, a los pobres, a los diferentes. Consumimos de forma impulsiva y compulsiva todo lo que la moda nos propone, convertidos en depredadores inconscientes de nuestros actos, satisfechos y muy bien pagados de nosotros mismos sin pestañear, sin reparar en lo otro, en los otros. Todo es consumo, todo es comercio, apenas queda nada de la mirada de aquellos viajeros románticos, apenas queda naturalidad.

Irrumpimos como elefantes en cacharrería en los poco lugares que quedan donde el tiempo se detuvo. Aunque ya son pocos los recodos del camino donde encontrar un rincón en el que perderse apaciblemente sin toparte con comandos de ávidos fotógrafos disparando a troche y moche sus nikon- kalashnikov, con el riesgo de sufrir un impacto que nos petrifique en un álbum familiar vete tú a saber dónde.

Recuerdo un programa de la otrora Televisión Española, la única televisión de entonces, corría el año de gracia de 1982. Se llamaba Biblioteca Nacional, cuya banda sonora decía “todo está en los libros…”. Hoy todo está en los catálogos comerciales, que junto a los prospectos es casi lo único que leemos.

Pero vendrá una lluvia fuerte que lo limpiará todo… porque como dice Pablo, el Guerrero, el poeta cantor, tú y yo muchacha estamos hechos de nubes, pero ¿quién nos ata?… que tiene que llover a cántaros.

Desde que tengo huerto y vivo en el pueblo me siento menos trasplantado.

¡Apaga le tele y enciende la realidad!

 

Acerca del autor

Juan Carlos Castiñeira

Castiñeira por papá y Domínguez por mamá. He vivido en diferentes pueblos y ciudades de la piel de toro. Soy iconoclasta y ecléctico, militante del día a día, aunque voto a bríos que esto último me ha costado, después de más de medio siglo haciendo planes para pasado mañana.

También podría gustarte

0 0 vota
Article Rating
Suscribirse
Notificación de
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comentarios
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios

Pin It on Pinterest

0
Nos gustaría saber lo que piensas, por favor comentax
()
x