Colores de alga: ¿el futuro de la moda?

Colores de alga: ¿el futuro de la moda?

Aunque existen muchas dudas acerca de la vida secreta de las sirenas, hay un punto en el que todos los expertos coinciden: nadan desnudas. Se admiten sujetadores de conchas o collares de perlas estratégicamente colocados para cubrir ciertas partes de su anatomía, pero nada de ropa.

Como ávida admiradora del mundo sirenil desde los seis añitos, todo eso me parecía bastante práctico incluso antes de saber que los textiles requerían tareas tan trabajosas como el hilado, el tejido o la tinción. Las sirenas podían dedicarse a cosas más interesantes, como estudiar la vida vegetal a su alrededor… aunque a esa edad, las algas tampoco me parecían especialmente atractivas.

Colores de alga: ¿el futuro de la moda?

Aprendí a apreciarlas un poco más en la universidad, donde descubrí los increíbles ecosistemas que crean, y me enteré de que podían incluso comerse. Pero tampoco entonces me enamoraron, y así terminaron rápidamente relegadas al desván de mis recuerdos hasta que, hace unos meses, recibí un correo electrónico de una amiga canaria.

Aunque llevaba varios años en un jardín botánico y, al igual que yo, no había tratado con algas en mucho tiempo, había empezado a trabajar recientemente en el Banco Español de Algas (BEA), y se descubría fascinada por los proyectos que tenían en marcha allí. “Hay uno que seguro que te gustará…” me escribía; “Se llama Seacolors, y en él están buscando tintes naturales a partir de algas”.

Colores de alga: ¿el futuro de la moda?

Spirulina (genus Arthrospira)

Y razón tenía: me interesó tanto, que quise contactar con el equipo encargado y preguntarles más sobre el tema.

Así me enteré de que en el BEA atesoran casi 1700 cepas de algas macaronésicas: un excelente punto de partida para empezar la aventura, teniendo en cuenta la cantidad de recetas coloridas que podrían ocultarse en ellas. Pensemos que las aprox. 72.500 especies de algas existentes forman un grupo (o, mejor dicho, grupo de grupos) tremendamente heterogéneo, cuyas características esenciales son: vivir en el agua, producir su propio alimento, y liberar oxígeno en sus procesos fotosintéticos. Son, sin embargo, muy variables en sus tamaños, afiliaciones familiares… y colores, claro.

El director científico Juan Luis Gómez Pinchetti explica que los pigmentos que llamaron la atención del proyecto se clasifican en dos grandes categorías: carotenoides (tonalidades amarillo-naranja), y ficobiliproteínas (tonos rojos y azules; son, además, pigmentos que ninguna planta terrestre sabe producir).

El BEA era el encargado de la búsqueda cromática en lo minúsculo, entre cianobacterias y microalgas. Basándose sobre estudios previos, se seleccionaron 25 candidatas para participar en la competición Miss Seacolors. Debían responder a preguntas difíciles, como por ejemplo “¿Qué tal creces bajo ciertas condiciones, eres rápida?” O, “¿Conoces la receta de la molécula que buscamos? ¿Cuánta sueles fabricar normalmente? ¿Produces más variando las condiciones de crecimiento?” Y así, suma y sigue.

Colores de alga: ¿el futuro de la moda?

Diatomeas

También había quien se encargaba de buscar entre las algas más grandes, y quien analizaba los pigmentos ganadores, asegurándose de que dan buenos resultados sometidas a procesos industriales estándar… pues el proyecto aspira a hallar sustitutos para los tintes sintéticos actualmente usados en la industria textil.

Aún quedan muchos puntos por resolver, advierte Gómez Pinchetti, desde el crecimiento en condiciones industriales hasta cuestiones de mordientes y solidez del color final. A nuestras misses Synechococcus, Erythrotrichia, Arthrospira (¡espirulina!), Leptolingbya, Nostoc, Hallochlorella, Sarcinochrysis, Caespitella, Gracilaria, Grateloupia, Phorphyra, Osmundea, Bifurcaria y Ulva aún les queda un largo camino por delante.

Pero si la cosa llega a funcionar, se trataría de una relación vegetófila totalmente nueva, forjada gracias al ingenio humano y a la adaptabilidad algal.
Y lo que es aun más importante, sería el fin de la desnudez sirenil en el agua: podríamos enseñarles a vestirse con los colores del mar.

Este artículo está basado en el original en inglés publicado en The Planthunter aquí.

Muchas gracias a Ruth Jaen Molina, a Tamara Rodríguez Ramos y a Juan Luis Gómez Pinchetti por su inestimable ayuda a la hora de proporcionarme información para este artículo. Más información sobre el proyecto en su web, aquí.

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